Alexey Naval’nyj, Moscú – Rusia 2012 (Photo by Bogomolov PL, Via Wikimedia Commons)

Eh-oh ten cuidado y pon atención a donde y con quién sales por la tarde, a lo que dices a los sueños que haces, una ofensiva está en camino. (Modena City Ramblers)

Desde la época de la Unión Soviética el enorme aparado estatal ruso se ha encargado de todas (definitivamente todas) las necesidades de los ciudadanos, haciendo así callar las conciencias de cada uno: pero, esta enorme confianza en el poder central no ha sido siempre merecida, y hoy parece que los ciudadanos se están por fin dando cuenta de la situación en la que han estado por muchos años.

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El más fuerte fautor de esta toma de conciencia es sin dudas Aleksej Naval’nyj: activista político de la oposición, en 2008 decide comprar los paquetes accionarios de algunas empresas nacionales (entre las cuales Gazprom, Transneft, Rosneft y el banco Vtb) para enmascarar la mala administración, decidiendo luego – a través de su blog – de hacer conocer al mundo lo que había descubierto e invitando los lectores a denunciar.

Así, de esa forma nace el dicho Fondo anti-corrupción, y Naval’nyj empieza una lucha por el derecho a la transparencia.

La desbordante necesidad de un “hombre fuerte”

Es oportuno, ahora, hacer un paso atrás, para aclarar el contexto del cual estamos hablando.

Parece que Rusia, país diversificado y con muchos matices, no consigue estar sin un “líder” fuerte y autoritario, alguien que no muestre nunca fragilidades o indecisiones (o que por lo menos dé esta impresión de sí): desde los zares, al período soviético y hasta hoy en día, este paradigma no ha subido variaciones significativas.

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Los tiempos han cambiado, y donde antes se intervenía con ejércitos o represiones violentas y sangrientas, hoy quien hache que el sistema funcione es la corrupción: un método más sutil y menos cruento que forma lazos y redes muy extensos. Sin embargo, las relacionen que se van formando son – en realidad – un arma de doble filo: más se expanden, mayor es el número de “esqueletos en el armario” que esconder y, por consecuencia, mayor es el numero de personas por corromper para que estos secretos no salgan a luz. La situación, entonces, puede solamente empeorar.

Más o menos esto es lo que pasa en Rusia actualmente: un país, no olvidemos, que ya desde muchos años está en las manos de un personaje que encarna perfectamente el ideal del cual hablamos hace poco…

La historia del “zar” Vladimir

«Había una vez un miembro del KGB que fue “coronado” presidente y que estuvo al poder por dos mandatos en un periodo de la historia verdaderamente difícil (recordemos que se acababa de salir de la dictadura soviética y de un intento – totalmente fracasado – de configurar el gobierno del país a semejanza de una democracia occidental): su nombre es Vladimir Putin».

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El mundo empieza a ver algunos “problemas democráticos” en 2008, cuando – no pudiendo, por ley, ser reelecto – Putin cede el poder al fiel Medvedev: muchos dicen que, ya desde entonces, las cosas eran turbias. La contradicción se vuelve aun más evidente en las sucesivas elecciones de 2012: el “zar” retoma la presidencia, pero Naval’nyj (junto a otros) denuncia fraudes y contrincantes-títeres puestos allí para que pudiera ganar fácilmente.

Las manifestaciones que siguen le cuestan al celebre blogger quince días de cárcel (el cual ya cargaba con una acusa de apropiación indebida surgida, no por casualidad, justo antes de la ronda consultiva y vinculada con su posición “contraria”): el objetivo naturalmente es el de contrastar su candidatura a las elecciones de 2018.

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(Photo by Evgeny Feldman, Via Wikimedia Commons)

La grand manifestación del 12 de junio de 2017

Recorriendo nuestra “película” llegamos, finalmente, a este año.

Durante la manifestación anti-corrupción del pasado 12 de junio Naval’nyj volvió a ser el protagonista (o, mejor, non-protagonista): de hecho, la policía lo metió preso mientras estaba para dirigirse a la Tverskaya con la acusa de haber encabezado una reunión no autorizada…

Cabe subrayar que esta vez el paso ha sido poco progresista, porqué el Poder no ha sabido comprender el verdadero espíritu de estos movimientos. La ausencia forzada de Naval’nyj a la manifestación ha revelado una fuerte aluvión emocional en todo el país, aún más que si él hubiera estado presente: esta acción lo ha definitivamente consagrado como víctima y lo ha convertido en un héroe de la oposición cuyas líneas – a este punto – pueden solamente hincharse.

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(Photo by Andrea Tonetti)

¿Una cambio ético para el establishment moscovita?

En virtud de la razones enumeradas hasta ahora se puede afirmar por lo tanto – como dijimos al principio de nuestra reflexión – que el blogger es el quien de verdad generó la toma de conciencia de la población rusa: él ha sabido presionar botones profundos y agregar el malestar, y ahora falta solo un líder (o, tal vez, un anti-líder) que haga “estallar la burbuja”.

Cuando se habla se redes de corrupción hay mucho en juego, sobretodo si lo que está en juego es la reputación del candidato de Putin a las elecciones de 2018: Medvedev (siempre él!) ha sido de hecho recientemente acusado de soborno por Naval’nyj para comprar – entre las demás cosas – yate, casas de campo y hasta una mansión en Toscana. Para encubrir intereses extensos de manera tan amplía se tiene que estar dispuestos a todo, y podemos sólo imaginar cuanto el Kremlino será rígido e implacable frente a los enemigos de la unidad de la Rusia: sin embargo, cabe preguntarse si esta forma es realmente la indicada para afrontar aquella población que está empezando a tomar conciencia.

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¿No sería oportuno, en cambio, aprender de la historia del pasado, demostrando mayor flexibilidad y voluntad de hacer frente a las necesidades de todos? Esconder los “esqueletos en el armario” podría revelarse cada vez más difícil y, tal vez, este podría ser realmente el momento oportuno para que “todas las gallinas vuelvan al gallinero”.

AMY Y FIT

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