Noviembre 2017, Donald Trump propone la creación del Trofeo Fake News para los medios de comunicación deshonestos (de Il Secolo d’Italia) imágenes

Mentira y verdad, un nudo complicado

El filósofo Günther Anders en los años Cinquenta del siglo XX escribia: “Ninguna mentira que se respete contiene cosas que no son ciertas” (L’uomo é antiquato). En la época de las fake news, el mestizaje entre lo que es verdadero y las mentiras ha alcanzado los más altos niveles, con la ayuda de la credulidad popular y de la fuerte nececidad de entender cómo funcionan las cosas, un fuerte deseo por parte de los que, con razón, se sienten derrotados por los procesos de globalización. ¿Quién tiene la culpa de que los pobres siguen siendo pobres y las clases medias no suben por la pendiente? Una derecha incapaz de proponer una opción al sistema turbocapitalistico y de alguna manera ucupada en la defensa de los derechos del individuo, tiene la gran responsabilidad de haber olvidado las prioridades de los desfavorecidos. El idioma de los populistas, queramos o no, es verdaderamente eficaz. De los inmigrantes a los reptilianos, y viceversa, hay un pequeño paso.

El ámbito político “independiente”, Donald Trump docet, aprendió a cortar el nudo gordiano de la complejidad sirviendose de una mezcla maligna de imágenes y lemas, muy eficaces con las masas. Los usuarios de Facebook conocen los meme conspiratorios así como las parodias relacionadas. Objetivos: los buenistas, Europa, la troika, los extranjeros invasores, la “dictadura de género”, Hillary Clinton… Incuso sin tener que bajar en el infierno de la conspiración, las fotos nunca son neutrales y requieren ser decodificadas. ¿Por qué unas nos molestan más que otras? ¿Es nuestra inconsciencia que nos hace pensar eso? ¿Nos preocupa el hecho de que sean auténticas? Este articulo se encentra sobre el sentido de algunas imágenes. No buscamos la mentira, sino más bien, siguiendo las indicaciones de Anders, la porción de verdad que estas mismas contienen, una posibilidad que, para los oponentes de la derecha extrema, del nativismo y del populismo independiente, seria desastroso excluir de nuestro horizonte cognitivo.

imágenes13 de Septiembre 2018, Matteo Salvini en Bari (de La Gazzetta del Mezzogiorno y La Repubblica Bari)

El nuevo poder se perfila a travéz de las imágenes

Observamos las dos fotos juntas, ambas correspondientes a la visita del ministro Matteo Salvini en Bari, el 13 de settembre 2018. Estamos en el barrio Libertá, uno de los puntos “calientes” de la ciudad, donde el malestar social es major y la delincuencia es la que manda. En la foto de arriba sobresale la dispocición circular de las personas. Salvini está detras del círculo y al mismo tiempo es el foco de intéres (es el objetivo de los poderosos smartphone). Ahora concentremonos en la segunda, aquella en bajo. La multitud de gente es impresionate y el éxito del encuentro en la plaza es reducido. En las redes sociales epezó una battalla entre facciones contrapuestas: ¿testimonio inconfutable del triunfo político del ministro o hábil manipulación? La capacitad del leader de la Lega de comprender las nececidades de la población y los problemas endémicos de los suburbios es un dogma indiscutible para sus electores. Para los detractores en cambio es una tesis de desmantelar. ¿Es possible poner las dos tomas en dos platos de una balanza y constatar cual de las dos pesa más en terminos de veridicidad? ¿O tal vez es la simpatia o antipatia por Salvini que determina una preferencia? Indipendentemente de nuestras tendiencias políticas, ¿que es lo que nos cuentan del tiempo histórico en el que vivimos? Adivinemos una sugestión. Las dos fotos tomadas en Bari, en un plano comunicativo son verdaderas siendo complementarias: el círculo remite al soplo de una comunidad de destino, que apreta los presentes en un unico abrazo sectario, mentras el espacio entorno al círculo puede entenderse como la llamada simbolica al vacio, a la falta de antítesis validas. El populismo, en este desierto de voces, crece y florece. Una barrera, o una penumbra, que tenemos que superar.

imágenesMarshall McLuhan, 1965

La fotografía como lenguaje de la verdad

Antes de seguir, volvamos hacia atrás en el tiempo, al principio de la época mediática. Marshall McLuhan, sociólogo y teórico de los medios de comunicación, muy influyente en después de la Segunda Guerra mundial, consideraba la fotografía como un marco de la transformación del hombre tradicional, denominado tipogáfico, en el nuevo hombre gráfico. La fotografía, basicamente, devuelve al cuerpo y a sus gestos importancia, sugiriendo un medio no verbal y no sintáctico de adquirir conociencia, basado en una gramática diferente de la cultura literaria. Es suficiente mirar a la comunicación de hoy, caraterizada por el triunfo de la imagen sobre la escritura, ejemplar es el éxito de Instagram, como preveía la tesis de McLuhan. En política, gana quien derriba la valla de la mediación lingüística clásica. Una intuición que hoy parece interesante: “[La fotografía] elimina las fronteras nacionales y las barreras culturales y nos implica en la Familia del hombre  independientemente de cualquier punto de vista específico. La imagen de un grupo de personas de todo tipo de piel, es una imagen de personas y no de gente de color” (basado en “Understanding media: The Extensions of Man”). La referencia es útil cuando se analiza la foto siguiente, que retrata numerosos extranjeros extracomunitarios en el momento de capturar ellos mismos en un selfie con Salvini, el ministro del interior italiano, durante su visita en Nápoles.

imágenesEl ministro Salvini en el barrio “Vasto” (en “La Repubblica Napoli”)

El malestar de la civilización produce selfie

El 2 de Octubre 2018 el barrio “Vasto” en Nápoles recibió la visita del Ministro del Interior y vicepresidente del Consejo de Ministros. La ciudad, pese a algunas protestas aisladas, no se demostró fría. La foto, aparecida en los periódicos y en las redes sociales, es perturbante, en el sentido freudiano (unheimliche), es decir íntima y ajena: muestra una “nueva familia del hombre”, precisamente. ¿Estamos ante una hipótesis surreal de fraternidad entre blancos y negros, representada por la banalidad del selfie, último instrumento de apartenencia universal al género humano? ¿Estamos observando el nacimiento de una comunidad que creíamos imposible, unido por el espíritu de un hombre político que, según toda previsión, debería separar en vez de unir? Tengamos separados los planes de análisis, sugiere el sociologo. La cultura lieraria puede deshacer la imagen y revelar la trampa: ‘los muchachos negros fueron pagados, y en sus corazones odian a Salvini, el racista por excelencia’. De lo contrario, no estarían allí o lo contestarían. Quizás es así.

El hombre gráfico, sin embargo, ha sido sustituido por el tipográfico. La verdad ha sido absorbida en la visión. Podemos pensar a muchachos ingenuos, dispuestos a aparecer en el centro de un evento, como cuando -por ejemplo- sorprendemos una estrella del rock de paseo en la calle y no resistimos a la tentación de pararla y sacar una foto juntos. Es justo el frame, el ser-conjunto de sujetos que deberían ser antagonistas, que nos preocupa. La conciencia honesta, diría Hegel, cede a la conciencia destrozada, “un concepto que recoge los pensamientos que se encuentran lejos los unos de los otros” (Fenomenología del espíritu). Nos sentimos sin certezas, aunque sea por un segundo. Somos nosotros a ser implicados. La fotografía nos transmite inquietud porque da un vuelco a las aspectativas y trastona las perspectivas. Quien ve el negro, el cual entra en conflicto con el blanco extremista, es el ojo de izquierda. Quien no ve blancos y negros, sino hombres pertenecientes a una comunidad marcada por el malestar, es el ojo de derecha, la nueva derecha.

imágenesPetra László, fotoperiodista de N1Tv, televisión cercana al partido neonazi Jobbik,, luego despedida (en el periódico “Il Fatto Quotidiano”)

Dar una patada al caos para traer al mundo un orden nuevo

El error más serio del progresismo actual es la imposibilidad de captar esta inovación del lenguaje. El populismo soveranista no postula una separación a priori entre blancos y negros por razones biológicas (la piel), sino intenta establecer una hegemonía cultural sobre las masas ofreciéndose como la solución al caos antecedente. El mantra es conocido: el permisivismo liberal produjo una confusión líquida de etnías, costumbres, religiones, una situación de inestabilidad determinada, en realidad, por un poder huidizo y penetrante (las finanzas, los algoritmos, las cumbres de los grupos de presión), al cual va a seguir un orden duradero, sólido, que incluye también diferencias, minorías, que podrían ser toleradas si colocadas en planes inferiores de una escala absoluta. Una jerarquía inmóvil que posee valores interpretados como una emanación directa de la masa popular. Un pueblo que, por su parte, es emancipado por poderes invisibles y por las barbarie cosmopolíticas.

El idioma “nacional”, las “raíces” religiosas, la familia “tradicional” son variables locales de un esquema adoptado por una Internacional Negra, que considera la Seguridad, el Orden, la Identidad valores ideológicos “universales”. En el fondo, el sueño es un Estado ético formado por pequeños burgueses patrióticos, irrigado por un nacionalismo más sutil con respeto al conocido en el siglo XX. La línea de demarcación se desarrolla por el adentro y por el afuera. El principio bicéfalo de vigilancia y de castigo es la otra cara de este esquema de gobierno, una obligación colectiva “interiorizada” por la célebre fotoperiodista húngara, grabada mientras está dando una patada a un migrante en fuga cerca de la frontera, en 2015. Ésta imagen no establece sólo la crueldad individual, sino es una foto trágica, histórica, símbolo grotesco de una información engendrado y cómplice, que se hunde en las lógicas brutales del poder y se convierte en su ferviente rama operativa.

imágenes18 de agosto 2018, Génova, funerales de Estado

La caricia que oculta el alambre de púas

Así bien, los varios Salvini, Kurz, Orban, Trump utilizan instrumentalmente el racismo creciente en las clases empobrecidas por la crísis económica y dejados fuera de los procesos de modernización para justificar el cierre de las fronteras, creando una motivación tautológica: “operamos así para evitar que el racismo se extenda aún más”. No importa si Viktor Orban entró en política gracias a su actual enemigo George Soros, que la italiana Liga Norte escribió una ley de inmigración todavía en vigor (¡y nunca abrogada por la izquierda!). El historiador británico John F. Drinkwater, sobre el asunto de amenaza permanente actuadas por los Francos y los Alamanes a lo largo del limes romano en el siglo IV, habló de una mistificación del establishment imperial, funcional al sustento del aparato militar de Roma en Occidente. No hay nada como la idea de una invasión en curso, o próxima, para fortalecer el poder.

El populismo esconde su proyecto primario, osea la esterilización gradual de cada forma de “mestizo”, considerado el cáncer de la sociedad según los partidos de derecha en el mundo. Cuando Salvini acarició una mujer negra en Génova (¿es verdad o no? ¿sucedió realmente?), el día de los funerales de Estado de las víctimas del derrumbe del puente Morandi, está comunicando: “Soy el orden y la tranquilidad para ti también”. La defensa requiere una compensación en términos de alambre de púas y rigidez social. Una mano acaricia y la otra desenrolla el alambre de púas…

imágenes28 de septiembre 2018 – Los ministros del Movimiento 5 Estrellas en el balcón de Palacio Chigi, sede del Gobierno italiano (en “Il Fatto Quotidiano”)

El balcón de Luigi Di Maio y la calle de Matteo Salvini: una comparación

La foto de Luigi di Maio, vicepresidente de la Cámara de Diputados italiana y los ministros del Movimiento 5 Estrellas en el balcón después de la consecución del acuerdo sobre la relación de déficit respecto al PIB a 2,4%, ritual inédito en la historia de la República italiana, representa una respuesta gráfica también, en el sentido de McLuhan, al populismo mediático de Salvini, entrometido compañero de gobierno. De esta manera, Di Maio intenta plantar en imaginario colectivo su bandera. Su mensaje directo es: “ésta es el avance, marquemosla con un acto físico”. Exegi monumentum aere perennius… Sin embargo, surge una diferencia fundamental en el modus comunicandi entre los dos vicepresidentes del Consejo. Di Maio, más que imitar involuntariamente Benito Mussolini, como sugieren muchos comentaristas, parece la parodía de una hazaña revolucionaria también a nivel iconográfico, casi como si hubiese conquistado el Palacio de Invierno. Abajo, a los pies de los ministros, se ha reunido una multitud formada por diputados del Movimiento 5 Estrellas, desplegados para la ocasión.

A pesar de los fáciles triunfalismos, esta foto, grabada de abajo hacia arriba, para expresar un recorrido ascensional, oculta una angustia política y comunicativa. Salvini, por lo contrario, siempre lo vemos de gira, cn el “pueblo”, automáticamente  marcado por una propaganda implacable para “su pueblo”, o aparece en Facebook en directo, donde se expone horizontalmente, cara a cara con su interlocutor virtual y con un lenguaje crudo. Hoy en día, las acciones de Salvini desequilibran las situaciones, rompen las mediaciones, aprovechando del silencio de los partidos de oposición: hablaremos de ello en el próximo artículo.

ALEXEIN, FIT Y NATHIMA

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