Battle of Chickamauga, 1863 (PD-OLD-70) guerra

Los recientes acontecimientos políticos estadounidenses hacen volver prepotentemente a la memoria una vieja serie de televisión dirigida por Joe Dante y trasladada luego en película en el1997: la segunda guerra civil americana (The Second Civil War): una película grotesca que cuenta, no sin fuertes dosis de humorismo, de como, en un futuro prójimo, en los Estados Unidos se llegará al deflagrar de una segunda guerra civil.

En la película, a causa de una guerra nuclear entre Pakistán e India, el Presidente de los EE.UU., interesado a interceptar el voto de los inmigrados (ya mayoría relativa en el país) ordena la acogida, sobre todo el territorio nacional, de prófugos de Karachi. El rechazo del Gobernador de Idaho ( el Idaho tiene una presa electoral de nacionalistas) que cierra las fronteras y, al contempo, el sensacionalismo de los medios de información que soplan sobre el fuego de la crisis, llevan a un nuevo breve pero sanguinario conflicto fratricida.

Tratándose de una obra de fantasía, las analogías, (aunque a partes inversas), entre el plot de The second Civil War y las crisis azuzadas por las recientes medidas de misa al bando de los inmigrados islámicos emprendida por Trump, no deberían despertar preocupación. Ya sabemos que el Tribunal de jurados Federal ha dado error a Trump, que pero insiste y avoca a si el derecho a tomar una tal medida en nombre de la seguridad nacional. Probablemente, al momento todavía no lo sabemos, Trump se limitará a reescribir la ley de misa al bando de los prófugos musulmanos, eliminando aquellos elementos críticos notados por los jueces. Caso cerrado. ¿O no?

Algunos elementos pueden inducir a pensar que lo que está ocurriendo sea el síntoma de una profunda fractura, la que, como la falla de St. Andreas, corre subterránea entre frentes opuestos del pueblo y las instituciones. Una fractura que actualmente ve el contraponerse de la Presidencia, o bien el poder ejecutivo, y los jueces, o bien el poder judicial (y en parte también legislativo visto que en los Estados Unidos la sentencia de un juez constituye un precedente que regulará casos futuros). ¿Puede ésta causar un terremoto socio-político?

Antepuesto que, quien escribe no vive en los Estados Unidos, pero es un europeo y que, por tanto, no puede tener directamente modo de medir la temperatura de las relaciones entre ciudadanos estadounidenses; antepuesto, además, que sólo los charlatànes pretenden tener la esfera de cristal capaz de prever acontecimientos futuros (y si no funciona por acontecimientos banales faltaría más por acontecimientos del alcance de una guerra civil); antepuesto que nadie desea una guerra fratricida entre americanos.

Antepuesto todo eso, hace falta también decir que no ser implicado, estar fuera de los juegos, permite de observar las cosas en cierta perspectiva. Entonces, difícilmente el taco sabe algo del mosaico que contribuye a construir, justo porque es parte de ello. Para coger junto el dibujo de debería estar fuera.

Para mejor orientarse en el dibujo que emerge de la situación a político y social estadounidense, se siguen aquí algunas líneas esquemáticas que nos ofrece la sociología clásica: ethnos, ethos, logos, oikos o topos, epos, a cuyo se sumará aquí hegemon. Todas palabras muy antiguas y muy europeas, que no significan otro que: etnia, ética, lengua, casa o lugar, épico y, por fin, jefe político o comandante.

Ethnos (se hace pronto a decir populismo)

El americano mediano o típico no existe, a lo sumo los americanos existen. El pueblo americano siempre ha sido una entidad múltiple. La más fuerte y explosiva diferencia queda aquella atada al color de la piel. ¿Pero si el pueblo americano es en verdad un cristal de las muchas caras, en qué manera el Presidente Trump puede ser populista? ¿Si la acusación que le es movida a Trump es aquella de ser populista y de gobernar pensando en la “barriga” de la nación, de dar ,es decir, cuerpo y voz institucional a los instintos más bajos del pueblo americano, como puede tal acusación estar de pie si no existe ningún pueblo, entendido como paro granítico, americano? ¿Es Trump un populista sin pueblo? Quizás más que populista Trump es sencillamente Pop. Con este no se quiere sólo decir que él es famoso, se quiere decir que la representación de Trump es parcial, y eficaz justo porque parcial.

guerra

Logos (una comunicación no común)

No se se convierte en un icono pop sin un instinto comunicativo. Sin embargo comunicar en los EE.UU. es más complicado de lo que parece de primero empiezo. En los Estados Unidos es posibles que variados miembros de la comunidad no hablen inglés, pero sólo la lengua de la comunidad de origen. Naturalmente en los Estados Unidos existen medios de comunicación de masa que utilizan las lenguas de las comunidades y que traducen, también por quién no habla inglés, los acontecimientos del país.

Trump es un gran comunicador que pero ha demostrado tener una pésima relación con los medios de comunicación tradicional, quizás también por éste ha elegido de encomendarse a un medio como Twitter. Lastima que no haga tweet en español y en chino. Este le impide comunicarles eficazmente a todos los ciudadanos en egual modo. El account Twitter en español, que traduce aquel oficial del presidente, cuenta sólo 700 followers. A hablar en cambio en español en los EE.UU. son millones de ciudadanos.

Sigue leyendo (segunda parte)

QUID & PESETILLA

© Capethicalism 2017 – All rights reserved

ARTICULOS

CONTACTE CON NOSOTROS

guerra, guerra, guerra