Parte 2 – ¿La civilización del siglo XXI se alimentará por la energía china?

El nuevo “Internet” pasa por cables eléctricos

La State Frid Corporation of China (SGCC) es una gran agencia del Estado con un milión y 500 empleados y un presupuesto para los años desde 2011 hasta 2016 alrededor de 400 biliones de dólares. Las energías renovables son, por su naturaleza, inestables y parpadeantes. El objetivo de SGCC es superar esta condición de fragilidad, a través la construcción de infrastructuras que permiten la interconexión de preoductores, grandes y pequeños, y consumidores, antes a nivel continental y luego, ambiciosamente, a nivel mundial, con el fin de crear un verdadero “Internet de la Energía”. Centro tecnológico de este sistema es la red Ultra High Voltage (UHV), cables de útima generación capaces de transportar grandes cantidades de energía. energias

El objetivo de SGCC, para nada velado, es crear dentro de 2050, un sistema de producción y distribucción mundial de green energy con China, que es la “fuerza motriz” en el centro del mundo, y otras areas del mundo indicadas como ideales para la colocación de paneles eólicos y solares (por ejemplo, el Sahara) como puntos de partida de autovías eléctricas destinadas a llegar adondequiera. Si el imperio romano, en su política finalizada a subordinar pobles y en el mismo tiempo a civilizar, se distinguía por la contrucción de acueductos y calles, la China de Xi Jinping heredó su misión, apostando mucho por la energía, poderosísimo medio del orden mundial para los años siguientes.

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Mega proyectos se forman: instalaciones, ciudades, comunidades ecológicas

China se está distinguiendo también por los procesos de transformación de áreas en desuso y contaminadas. En la provincia de Anhui, que antes era una zona minera importante dedicada a la extracción del carbón, la sociedad Sungrow realizó una instalación solar flotante con capacidad de 40 MW, desfrutando la presencia de un lago que se formó por subsidencia. La idea de apoyar los paneles sobre el agua garantiría, según los técnicos, un rendimiento de la instalación y pararía el proceso de evaporación del lago, permitiendo de desfrutarlo por otros fines. Otro proyecto basados en el uso de energías renovables y casi de ciencia ficción se refiere a la construcción, ex novo, de Xiogan New Area, una metrópoli de dos miliones y 500 habitantes, totalmente libre de carbón y que se extiende a una área de dos mil km cuadrados. Objetivo: trasladar allí una parte de la población de Pequín para decongestionar la capital por el tráfico y la polución.

¿Una locura? ¿Delirio por superpotencia? En realidad un experimento símil se probó recientemente, aunque duró sólo una semana. Desde 17 hasta 23 de junio la provincia norte occidental de Qinghai, una de las más ecológicas del País, fue alimentada exclusivamente por fuentes renovables, un uso de energía equivalente a 535000 toneladas de carbón, garantizado por el 72% por el sector hidroeléctrico. En el área interesada se calculan 5,8 millones de personas. Según las autoridades locales no habrían muchos obstáculos o dificultades para seguir con las normales actividades cotidianas.

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La inovación permanente como instrumento de control

Una pregunta es justa: los esfuerzos (concretos) de China para incrementar la producción de energía desde fuentes renovables es motivado por simples preocupaciones ambientales, ¿o nos enfrentamos a una estrategia calibrada de construcción y conservación del consenso? El inicio de faraónicos proyectos ecológicos en áreas perjudicadas por la polución atmosférica, como los de la mega ciudad sustentable Xiogan, ¿no representaría tel vez un extraordinario instrumento de legitimación política? El gobierno demuestra de saber intervenir en cuestiones que preocupan a los ciudadanos y en el mismo momento pone en marcha obras capaces de despertar la economía y crear miliones de puestos de trabajo.

El control social es la verdadera obsesión de Pequín. Uno de los aforismos más conocidos de Mao dice: “el pueblo, y solamente el pueblo, es la fuerza motriz que crea la historia del mundo”. De acuerdo con esta cita inmortal, en un mundo radicalmente cambiado, el gobierno central muestra todo su entusiasmo a guiar el pueblo hacia la dirección esperada. Ayer contra los capitalistas, hoy para dominar sobre los rivales económicos.

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El consenso interior se mide en las zonas “calientes” del País

Un artículo publicado por “Internazionale” en 1er de septiembre (“Sugli altopiani cinesi il consenso si conquista con le rinnovabili”, “En las sierras chinas el consenso se conquiere con las fuentes renovables”), firmado por Gabriele Battaglia, ilumina la unión entre progreso económico, inovación y respeto, hasta admiración, de las líneas políticas del gobierno central por los habitantes implicados directamente o indirectamente en las obras puestas en marcha. El Quinghai es una provincia que limita con Tibet, invadida por religiosidad buddhista y, a nivel geológico, costantemente amenazada por desprendimientos de terreno. Teoricamente, una zona caliente, en práctica, un territorio pacífico y obrero. Hay que citar las palabras de un obrero tibetano entrevistado en el artículo:” Hace diez años teníamos agua, pero no el gas y energía eléctrica. ¿Qué pienso sobre el gobierno? Trabajó bien. Sí, sé que en Tibet hay unos problemas”.

El vínculo estrecho del regimen sobre la información no permite una real verificación de las condiciones de trabajo y del estado de conservación del ambiente en las áreas interesadas. Es sintomático que el Ministerio de los Recursos Humanos y de la Seguiridad Social expedió un informe sobre el hecho de que en los primeros 9 meses de 2015 los paros aumentaros del 34% respeto al mismo periodo del año pasado. Uno de los sectores más implicado es exactamente el minero. El carbón pierde empleados y el gobierno intenta resolverlo empujando la mano de obra hacia las actividades derivadas desde la green economy. La rebelión social se tiene que evitar.

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Incoherencias y problemas: sí ecologico, pero no demasiado

En algunos casos, los mismos proyectos que se realizaron van a ser criticados por los ecologistas (y no sólo). Paradójicamente, una región llena de aguas como Yunnan, entre las primeras en China en el desarrollo del sector hidroeléctrico, vió una proliferación de las criticadas centrales eléctricas de gas y de carbón para mantener intactos los niveles medios de producción el los períodos de sequías cada vez más frecuentes por el cambio climático. La construcción de presas sobre los grandes ríos, además de acentuar el problema geológico de la subsidencia (osea el estancamiento de la cuenca fluvial) y a representar un peligro par las grandes ciudades y muy pobladas (por ejemplo, Shanghai), contribuye a agravar las fricciones politicas con los Países limítrofes, como en el caso de India, que acusa a China de explotar río arriba los recursos del río Brahmaputra y con Tibet, donde la nueva presa Xiabuqu alimentó protestas y agravios.

En el mismo momento, la enorme presa de las Tres Gargantas, aunque resolvió problemas crónicos de desbordamiento del río Yangtsé, parece ser poco rentable, si se tiene en cuenta del volumen de inversiones complesivo. La coexistencia de las energías renovables, a nivel económico y a nivel ambiental, a veces parece dudosa. China es un País pragmática que siempre está en busca de una mezcla energética exitosa, tiene cuidado a los consumos internos y también a la cohesión social del País. En julio 2016 se inauguró su reactor nuclear número 35, con uso civil (alcanzando el nivel de Rusia) y sigue construyendo otros…

En la tercera y última parte del artícuro vamos a investigar sobre la relación entre China y África. ¿Por qué el gobierno de Pequín decidió invertir enormes cifras en el continente africano? ¿Por qué las energías renovables están al centro de esta inversión? ¿Se está poniendo en marcha un nuevo colonialismo?

ALEXEIN Y NATHIMA

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