Ayer compartir era algo íntimo. Hoy, en términos digitales, casi no conoce barreras. No obstante, compartir algo con cientos de personas para muchos es un gesto natural y cotidiano que cuesta solamente un rápido clic: sea un selfie en la playa o sea un artículo escrito como mandan los cánones para fomentar la indignación pública, lo que compartimos desempeña un papel más o menos importante en el día de nuestros contactos. ¿Pero cómo desciframos las noticias que aparecen en nuestra pantalla, y cómo decidimos asimismo compartirlas?

 Cuanto más simple, mejor

Damos por sentado que el cerebro humano es un órgano astuto, que trabaja muy rápido y con el menor esfuerzo posible: si hay un atajo, nuestro cerebro lo coge. Encontramos muchos ejemplos de eso: sólo hace falta mirar la pantalla de inicio de Facebook para encontrarse con adivinanzas e ilusiones ópticas que hacen hincapié en la facultad del cerebro de distorsionar nuestras percepciones. Ahora, consideramos también que el ser humano es una criatura tan extraordinaria como para lograr encima comprender el funcionamiento de su propio (extraordinario) cerebro: tanto de que manera nos ayuda, como de que manera puede engañarnos.

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Pero no es que en nuestra cabeza viva una entidad mala que quiere engañarnos para complicarnos la vida, lo contrario: al leer instantáneamente la realidad, nuestro cerebro puede ofrecernos una imagen alterada de la realidad porque simplificada; intenta hacer más comprensible una realidad a menudo demasiado complicado. Por eso es indispensable, en una época en la cual nuestro pobre cerebro es expuesto a un montón de estímulos, darse cuenta de las simplificaciones de la realidad que nuestra mente hace automáticamente y comprender si nuestra ideas son el resultado de una lectura rápida de esa simplificación o si se han desarrollado a travéz de un razonamiento (en el primer caso, pues, sería oportuno revisar nuestras creencias).

A este propósito me vienen a la mente dos ejemplos de como nos dejamos convencer, con docilidad, de la solución más simple: los dos son conceptos tan triviales que no os damos cuenta de como se insinuan en nuestra vida de todos los dias o, mejor, tal vez sí que nos damos cuenta pero seguimos haciendo la vista gorda. A veces es más simple así.

En búsqueda de confirmaciones

El primero es el prejuicio. Bueno, de echo no hay nada que explicar, ya lo dice todo la palabra. Pre-juicio. Todo el mundo sabe qué significa: juzgar a priori. Ya desde pequeños nos repiten que es malo tener prejuicios. Pero también lo de tener prejuicios deriva de la exigencia basilar y fundamental de simplificar la realidad.

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Vamos a utilizar un términos menos desagradable para expresar el concepto: expectativas. Si no fuéramos capaces de crearnos expectativas, nuestra vida sería una pesadilla. Todo lo que nos rodea sería una novedad y no podríamos comprender un mundo hecho exclusivamente de novedades. La expectativas nos ayudan a organizar el mundo y a actuar de consecuencia. El hecho es que uno no puede quedarse con su expectativas cuando se enfrenta a una realidad que es muy distinta. No es posible hacer de mi expectativas la lectura apriorística de algo que no corresponde a la realidad.

Volvemos al primer término, el “desagradable”: si leo una noticia a travéz del filtro de mi prejuicio, no leo los hechos tal y como son; mi lectura pretende encontrar esa media palabra que confirme mi áprecedente visión de las cosas. El prejuicio no busca la verdad, busca confirmaciones. La confirmación que yo siempre tuve razón. La confirmación que ese tío siempre dirá mentiras. La confirmación que mi mundo no está turbado por el desorden.

La unión hace la fuerza

El segundo es la pertenencia: ser parte de un grupo es esencial para el ser humano. Otra vez, porque conformarse con las ideas de un grupo es simple y transmite una serena seguridad.

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Me imagino una fiesta en la playa, de noche, alrededor de una hoguera: puede que no seas un as del baile o un gran fiestero, pero dejàndose transportar por las risas y los cantos de los amigos, allí estás, perfectamenete camuflado entre la gente que la locura la tiene en la sangre. Y lo pasas muy bien, te sientes el padrón del mundo. Bailas con todos, te mueves fluido entre los otros, te parece tan natural que te preguntas por que no lo has hecho antes. Ni te s ocurre pensar que estás fuera de lugar, porque tu lugar en este mundo acabas de encontrarlo y es exactamente ese.

Creo que a menudo también las opiniones funcionan así. He encontrado mi lugar en el grupo, ¿por qué ponerlo en peligro con una idea diferente? ¿Por qué alejarme de esa masa felizmente bailante? Los que me rodean piensan así, tal vez debería hacerlo también yo. La unión hace la fuerza, no quiero complicarme la vida imponiendo mi individualidad, claro que no.

Un enfoque más crítico

¿Por qué en cambio no dejamos que el desorden de véz en cuando perturbe nuestro mundo, que nuestra consciencia se aleje del ruido del grupo y escuche a si misma? Luego, si vuestras ideas siguen siendo las mismas, ¡felicitaciones…tenéis muy buena intuición! Si en cambio algo que siempre habéis creído ya no os suena bien, felicitaciones: estáis en el camino del cambio.

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Ya sabéis que según las estadísticas, un numero alarmante de italianos cae víctima de fake news sin ni siquiera darse cuenta. Una de las razón es el prejuicio. Creemos sin dudar y con alivio a toda noticia que encaja perfectamente con nuestro modo predeterminado de ver la realidad: “¡Claro, es exactamente como pensaba yo! ¡Esta noticia es la enésima confirmación que siempre tuve razón!” Y sigue así el ciclo infinito de la compartición.

En mi opinión, cuando tenemos en nuestras manos una herramienta tan accesible y potente como una red social, tendríamos que preguntarnos: ¿por qué siento la necesidad de compartir esa noticias? ¿Cuáles beneficios puede aportar a mis amigos saber que pienso eso? ¿Es necesarios iluminar los que conozco con una noticia de la cual acabo de enterarme – es más, a sabiendas de que quien se conecta ya se habrá enterado del asunto por su cuenta – o a lo mejor mi intervención no es nada más que un medio para fortalecer mi pertenencia a un grupo?

JUPE Y TRICK

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